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martes, 16 de diciembre de 2014

los lugares

En el patio de la casa de mi infancia,
durante mi infancia,
frente a frente en una silla o en las baldosas tibias después del sol.
Sentados lado a lado en la banqueta del piano,
buscando excusas.
Bajo los árboles del huerto en el campo de mis tíos,
o bajo el molino de viento afuera de la cocina,
o bajo el gigantesco nogal que era sólo mío.
Al borde de la pileta en la casita de verano,
los pies de ambos colgando en el agua fría,
tocándonos los dedos con timidez.
En dos pupitres contiguos,
mirándonos de reojo, escapando de la mirada de la maestra.
Sobre las vías abandonadas de un tren,
mirando el humo de las chimeneas jugar con el ocaso.
Jugando entre las olas, 
donde parece que no hay nadie más, aunque haya gente.
En un médano muy alto, 
con arena entre las manos y el mundo a nuestros pies.
En el asiento de atrás de un auto,
yéndonos de viaje con los padres de alguno.
En un puente sobre un río, de paso,
en una ciudad extraña a los dos.
En una plaza, dos hamacas,
y entre nosotros la vibración.
En el asiento de adelante del auto,
uno maneja, el otro acompaña.
En un bar con una cerveza,
las manos inquietas interrumpiendo.
En un bar lleno de gente,
y la banda tocando en el escenario.
En un baño de ese bar, 
o de otro, o de otro más.
En mi balcón, cayendo la tarde,
el tren comentando nuestro intercambio.
En un hueco húmedo del bosque, 
de mañana.
En la cocina, más tarde esa mañana.
En el banco de la galería,
con nuestro mate dulzón.
Otra vez en la playa, 
de caminata y otra vez
los pies en el agua.

En tu piel, en mi piel,
en nuestros cuerpos y almas.
En nuestra cama.
De noche, de tarde, de todas las horas.

Todos los lugares
o sólo algunos
dónde tendría con vos
una charla que no se atreva
a ser cortada.


miércoles, 10 de diciembre de 2014

Allá


Estoy en la ciudad.
Todo me hace sentir extranjera.
Pero hay algo que me habla:
el ruido de un tren.
El ruido del tren que pasa y se va
me lleva a casa.
Y a vos.
Que son una sola cosa.

jueves, 27 de noviembre de 2014

si mi abuela me hubiera contado esta historia...

Cuando era chica
acostada en mi cama
de un departamento
de una ciudad
imaginaba que escuchaba
el viento soplar
Nunca podía, porque siempre
estaba lejos
lejos, imaginario
como el sonido del mar
siempre lejos de mi cama
Tanto lo deseaba
lo imaginaba
sentía su presencia
y la emoción que me daba
y me decía 
"algún día los voy a sentir, un día me va a tocar"
Y me tocó
Los tengo tan cerca
tan viento, tan mar
tan dentro de mí
que a veces no puedo entender 
cómo no llegué antes
ni puedo imaginarlos 
separados de mí
Así te conocí
te metiste en mis entrañas
con esa misma emoción
que sentía siendo chica
que fue tanta, tan profunda
Me asusté
me escapé
lo sé
Te perdí de vista por un breve y eterno momento
te callé apenas en mi recuerdo
intenté olvidar tu voz
tus manos
tu mirada
Pero descubrí
que yo soy el viento
yo soy el mar
Y descubrí 
que te habías quedado en mí
iluminando rincones
con tu voz, esa voz
susurrando canciones dentro de mi alma
que no sabía que existían
Y me atreví a despertar
salir de esa cama de ilusión y recuerdo
y desperezarme al sonido
de una mañana
de viento, de mar
de canción.

A veces tengo miedo. 
Pero esta noche no de soñar.
Sólo quiero que nuestros sueños sean mejores 
porque estamos el uno en los del otro.
Y entre nosotros, el mar.



lunes, 24 de noviembre de 2014

jueves, 20 de noviembre de 2014

abeja



Vino una abeja y me miró sonreírle.
Me preguntó: ¿Qué pasa que andás despacio, como si el mundo no te apurara?
Solo pude contestarle con una vieja canción:

"Y es que no paro de pensar en sus besos
Y es que no puedo no sentir
Y es que camino como dormida, como en sueños
Y es que queda tanto por vivir..."

Esta vez sonrió la abeja:
Te conocía.





miércoles, 19 de noviembre de 2014

En el aire



















Imposible transmitir con palabras, hoy, la poesía que se enrosca implicada en el aire lleno de música que mi propio cuerpo produce en solitario, siguiendo de una punta a la otra la anchura de mi corazón...
Estás dibujado en notas musicales y melodías que escapan de mi boca.

(Y hoy curiosamente, las fotos no querían aparecer...)