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jueves, 20 de noviembre de 2014

abeja



Vino una abeja y me miró sonreírle.
Me preguntó: ¿Qué pasa que andás despacio, como si el mundo no te apurara?
Solo pude contestarle con una vieja canción:

"Y es que no paro de pensar en sus besos
Y es que no puedo no sentir
Y es que camino como dormida, como en sueños
Y es que queda tanto por vivir..."

Esta vez sonrió la abeja:
Te conocía.





miércoles, 19 de noviembre de 2014

En el aire



















Imposible transmitir con palabras, hoy, la poesía que se enrosca implicada en el aire lleno de música que mi propio cuerpo produce en solitario, siguiendo de una punta a la otra la anchura de mi corazón...
Estás dibujado en notas musicales y melodías que escapan de mi boca.

(Y hoy curiosamente, las fotos no querían aparecer...)



sábado, 15 de noviembre de 2014

palabras de otros

es sábado
tengo esa libertad
hoy uso las palabras de otros
vos sabés
vos sabés
sabemos vos y yo
lo que solo nosotros
sabemos

REFUGIO
De tanto seguir tus pasos,
de tanto buscarte entre las calles,
de tarde cuando empieza a enrojecer el barrio,
te encuentro e igual te sigo buscando.

Quiero verte al sol, echada.
Ver cómo transitan por tus ojos;
el cielo, algunas nubes, la ciudad,
el tiempo, la nada, el día,
tus pensamientos.

Más sabés del mundo, más te lastima.
Voy a usar tus piernas como guarida.
Ya pega la lluvia en mi tejado,
quiero de refugio tu cuerpo blanco,
que me quedo a vivir allí,
me quedo a vivir allí,
me quedo a vivir allí.

No legislen más mi vida.
Todas mis ideas, mis creencias,
se chocan y se anulan entre sí.
No hay caso, todos tenemos los pies de barro.

Te voy a seguir sin plazos.
Siempre vas a verme acariciando
las cosas que no se dieron jamás.
Deseo: motor que no detiene su fuego.

Más sabés del mundo, más te lastima.
Voy a usar tus piernas como guarida.
Ya pega la lluvia en mi tejado,
dame de refugio tu cuerpo blanco,
que me quedo a vivir allí
me quedo a vivir all,
me quedo a vivir allí.

jueves, 13 de noviembre de 2014

De puño y letra

Hoy te escribo así, como me gusta. En papel, de puño y letra.
Como las cosas importantes, como las canciones, los dibujos que sólo nacen de la punta de un lápiz.
Como antes, como siempre.
Como cada vez que las palabras eludieron sabiamente mi boca y buscaron mi lapicera.
Tantas veces en que intenté decir las cosas con prudencia, con cálculos matemáticos que no se hallan en las oraciones; con esperanzas, con ternura, con desazón y hondas tristezas.
Tantas veces en que ese nudo me cerró la garganta, el que de siempre ser el mismo ya parece eterno.
Y que al soltarse no salieron más que mentiras, verdades parciales, omisiones, silencios y casi siempre lágrimas.
Por todas esas tantas veces, hubieron otras tantas en que las letras se juntaron frente a mis ojos, sin pedir tanto permiso. Y a través de mis manos se fueron ordenando, desordenadas.
Desobedientes.
Desbocadas.
Caraduras.
Apasionadas, casi revolucionarias.
Reconozco en mis papeles más certeza que la que se esconde al fondo de la duda.
Cartas abiertas, cartas cerradas. Cartas escritas y nunca enviadas.
Palabras entregadas quemando las manos de quien escribe, y de quién sabe si las merece, por buenas o demasiado malvadas.
Tanta Julia puesta en blanco, y manchada de negro limpiamente por las palabras.
La mejor versión de mí: la que exagera sin cuidado y expresa a mi yo ya exagerada.
La que grita en los renglones con las letras, con verso, prosa, canción o lo que salga.
No se cuida del después, del juicio posterior, del otro y el propio, que sólo en la fantasía son prejuicio.
Espera efecto, espera respuesta... También puede ser, pero no por eso escribe.
Escribe por ser fiel a la que esconde en su incontrolable salvajada.
Y con ese placer y esa alegría que me inunda al sentarme frente al cuaderno, te escribo hoy.
No lo de antes, no lo de mañana.
Lo de hoy.
Esta emoción que me inunda el alma y que a veces, como ahora, puedo poner en palabras.


martes, 11 de noviembre de 2014

La maravillosa mezcla

Hay mucho más que lo que se ve.
A veces es demasiado.
A veces es poco.
A veces la fantasía es maravillosa (y casi necesaria... inevitable).
A veces la realidad la supera ampliamente y me quedo en éxtasis con la vida.
Y así, a veces sentada, a veces no tanto, disfruto y me apasiono por eso que más me gusta.



lunes, 10 de noviembre de 2014

Aún

Mis oídos escuchan tu voz.
Mi cuerpo suena a tu melodía.
Mi alma vibra como tus manos.
Mis ojos huelen a tu mirada.