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jueves, 27 de noviembre de 2014

si mi abuela me hubiera contado esta historia...

Cuando era chica
acostada en mi cama
de un departamento
de una ciudad
imaginaba que escuchaba
el viento soplar
Nunca podía, porque siempre
estaba lejos
lejos, imaginario
como el sonido del mar
siempre lejos de mi cama
Tanto lo deseaba
lo imaginaba
sentía su presencia
y la emoción que me daba
y me decía 
"algún día los voy a sentir, un día me va a tocar"
Y me tocó
Los tengo tan cerca
tan viento, tan mar
tan dentro de mí
que a veces no puedo entender 
cómo no llegué antes
ni puedo imaginarlos 
separados de mí
Así te conocí
te metiste en mis entrañas
con esa misma emoción
que sentía siendo chica
que fue tanta, tan profunda
Me asusté
me escapé
lo sé
Te perdí de vista por un breve y eterno momento
te callé apenas en mi recuerdo
intenté olvidar tu voz
tus manos
tu mirada
Pero descubrí
que yo soy el viento
yo soy el mar
Y descubrí 
que te habías quedado en mí
iluminando rincones
con tu voz, esa voz
susurrando canciones dentro de mi alma
que no sabía que existían
Y me atreví a despertar
salir de esa cama de ilusión y recuerdo
y desperezarme al sonido
de una mañana
de viento, de mar
de canción.

A veces tengo miedo. 
Pero esta noche no de soñar.
Sólo quiero que nuestros sueños sean mejores 
porque estamos el uno en los del otro.
Y entre nosotros, el mar.



lunes, 24 de noviembre de 2014

jueves, 20 de noviembre de 2014

abeja



Vino una abeja y me miró sonreírle.
Me preguntó: ¿Qué pasa que andás despacio, como si el mundo no te apurara?
Solo pude contestarle con una vieja canción:

"Y es que no paro de pensar en sus besos
Y es que no puedo no sentir
Y es que camino como dormida, como en sueños
Y es que queda tanto por vivir..."

Esta vez sonrió la abeja:
Te conocía.





miércoles, 19 de noviembre de 2014

En el aire



















Imposible transmitir con palabras, hoy, la poesía que se enrosca implicada en el aire lleno de música que mi propio cuerpo produce en solitario, siguiendo de una punta a la otra la anchura de mi corazón...
Estás dibujado en notas musicales y melodías que escapan de mi boca.

(Y hoy curiosamente, las fotos no querían aparecer...)



sábado, 15 de noviembre de 2014

palabras de otros

es sábado
tengo esa libertad
hoy uso las palabras de otros
vos sabés
vos sabés
sabemos vos y yo
lo que solo nosotros
sabemos

REFUGIO
De tanto seguir tus pasos,
de tanto buscarte entre las calles,
de tarde cuando empieza a enrojecer el barrio,
te encuentro e igual te sigo buscando.

Quiero verte al sol, echada.
Ver cómo transitan por tus ojos;
el cielo, algunas nubes, la ciudad,
el tiempo, la nada, el día,
tus pensamientos.

Más sabés del mundo, más te lastima.
Voy a usar tus piernas como guarida.
Ya pega la lluvia en mi tejado,
quiero de refugio tu cuerpo blanco,
que me quedo a vivir allí,
me quedo a vivir allí,
me quedo a vivir allí.

No legislen más mi vida.
Todas mis ideas, mis creencias,
se chocan y se anulan entre sí.
No hay caso, todos tenemos los pies de barro.

Te voy a seguir sin plazos.
Siempre vas a verme acariciando
las cosas que no se dieron jamás.
Deseo: motor que no detiene su fuego.

Más sabés del mundo, más te lastima.
Voy a usar tus piernas como guarida.
Ya pega la lluvia en mi tejado,
dame de refugio tu cuerpo blanco,
que me quedo a vivir allí
me quedo a vivir all,
me quedo a vivir allí.

jueves, 13 de noviembre de 2014

De puño y letra

Hoy te escribo así, como me gusta. En papel, de puño y letra.
Como las cosas importantes, como las canciones, los dibujos que sólo nacen de la punta de un lápiz.
Como antes, como siempre.
Como cada vez que las palabras eludieron sabiamente mi boca y buscaron mi lapicera.
Tantas veces en que intenté decir las cosas con prudencia, con cálculos matemáticos que no se hallan en las oraciones; con esperanzas, con ternura, con desazón y hondas tristezas.
Tantas veces en que ese nudo me cerró la garganta, el que de siempre ser el mismo ya parece eterno.
Y que al soltarse no salieron más que mentiras, verdades parciales, omisiones, silencios y casi siempre lágrimas.
Por todas esas tantas veces, hubieron otras tantas en que las letras se juntaron frente a mis ojos, sin pedir tanto permiso. Y a través de mis manos se fueron ordenando, desordenadas.
Desobedientes.
Desbocadas.
Caraduras.
Apasionadas, casi revolucionarias.
Reconozco en mis papeles más certeza que la que se esconde al fondo de la duda.
Cartas abiertas, cartas cerradas. Cartas escritas y nunca enviadas.
Palabras entregadas quemando las manos de quien escribe, y de quién sabe si las merece, por buenas o demasiado malvadas.
Tanta Julia puesta en blanco, y manchada de negro limpiamente por las palabras.
La mejor versión de mí: la que exagera sin cuidado y expresa a mi yo ya exagerada.
La que grita en los renglones con las letras, con verso, prosa, canción o lo que salga.
No se cuida del después, del juicio posterior, del otro y el propio, que sólo en la fantasía son prejuicio.
Espera efecto, espera respuesta... También puede ser, pero no por eso escribe.
Escribe por ser fiel a la que esconde en su incontrolable salvajada.
Y con ese placer y esa alegría que me inunda al sentarme frente al cuaderno, te escribo hoy.
No lo de antes, no lo de mañana.
Lo de hoy.
Esta emoción que me inunda el alma y que a veces, como ahora, puedo poner en palabras.