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sábado, 18 de octubre de 2014

15 años

Nuestro amor fue en el destiempo
por un tiempo de cada uno.
Y también fue de nosotros.
No existe foto para el recuerdo,

no está tu cara siquiera en un 4x6.

Está impreso tu cuerpo expectante,

sentado en el umbral de mi puerta,

el mío en mi colchón,

tus manos sobre las cuerdas

a punto de saltar

de los acordes hacia mí.

Está lo intenso de tus palabras,

siempre pocas y certeras.

Y tengo aún la fiebre

de ese último encuentro trasnochado,

borradas las palabras

de mi triste carta,

solo la sensación

del crudo adiós en nuestra piel.

Si pudieran quince años

devolverme

tanto amor en blanco y negro.




lunes, 15 de septiembre de 2014

Café sin espuma

Y un día te fuiste.
Y un día te dejé.
Y desde que te fuiste
un día no estaba más
el ronco sonido de la paciencia.
No había ojos dormidos,
ni silencio intencional.
Un día te fuiste
y se velaron los recuerdos
de la ausencia poco a poco.
No hubo más canciones quebradas,
no hubo más palabras muertas,
no hubo más manos dejadas,
en soledad en compañía.
Y un día te fuiste
y esas plantas florecieron,
y de mi cocina se fugó
la esencia de los excesos.

Y un día te dejé.
Y entonces un día te fuiste.
Y desde que te fuiste
un día no había más
paciencia interminable,
ni ojos de amor al despertar,
ni silencios compartidos.
Un día te fuiste
y hay ausencia sin quererla,
no hay palabras de cariño,
ni manos que acompañan,
ni compañía sin reclamos,
y otras plantas se murieron.

Nos dejamos. 
Y te fuiste.
Y desde entonces
en mi cocina
el café ya no tiene espuma
ni hay amor hasta el fin de los días.


lunes, 25 de agosto de 2014

Mujerapasionada

Muchos censuran a una mujer apasionada.
Para muchos, un día será tarde.
Para ella, no.

miércoles, 6 de agosto de 2014

SIN LUGAR PARA LOS DÉBILES

(ATENCIÓN: No leer si es usted impresionable o sensible a enojarse por la sinceridad y crudeza ajenas.)

*****



Tengo que admitirlo: odio la debilidad.

Odio la debilidad ajena. 
Detesto esas formas de escape que tienen algunas personas. De lo ajeno, de lo propio. De todos los miedos… con más miedo.
Así como también detesto las formas de ataque, frontal o solapado, que representan más debilidad.
El que se rinde a los miedos, pero no de frente diciendo "no sé qué hacer con esto" e intentando sobrepasarlos de alguna manera, sino aquél que dice "tengo esta fobia", "soy así". Y asume que el mundo es demasiado para él en ese aspecto.
Cuando veo a alguien que esgrime su debilidad como una fortaleza, como una marca, o casi como una carta de presentación. Y a su vez la muestra como debilidad otra vez, poniéndose en falsa víctima… se me rebela algo adentro que quiere salir violentamente.
Aquellos que dicen "yo no puedo hacer esto, no puedo hacer aquello", haciéndose los superados, asumidos.
Aquellos que frente a una situación de crisis escapan como rata por tirante, bajo el pretexto de auto-protegerse debido a su falta de capacidad para enfrentar las cosas.
Los que lastiman a otros y sin ver su responsabilidad dicen "ah, vengo fallado".
Y sobre todo el que te cuenta todas sus trabas. Te las tira encima con acciones, sin el menor intento de evitarlo. Y después te suelta un amigable "yo te avisé".
La gente que camina en la delgada línea entre la "sanía" y la "locura", definiendo siempre e impunemente el peso para el lado de la segunda cuando no saben qué hacer consigo mismos.
Aquellos que usan y abusan de medicamentos y vicios atribuyéndolo a su debilidad y su declarada incapacidad para hacer otra cosa.

He visto mucho. He sentido mucho. Consentido mucho. Sufrido mucho.
Me ha golpeado la debilidad ajena por todos los flancos. Me hizo agujeros, pozos sin fondo que parecen tener el poder de multiplicarse.
La debilidad de la gente ha sacado lo mejor y lo peor de mí. Mi compasión y mi odio. Mi amor y mi desesperación. Mi apoyo y mi lejanía.
Es así. Detesto la debilidad.

Pero en realidad, y lo que es el fondo del asunto… detesto la mía propia.
Que cada una de esas facetas mostradas por los seres con que me he cruzado en esta vida, voluntariamente y no, reflejen alguna mía con la que a veces no sé qué hacer.


Es que, ya sabemos… no hay lugar para los débiles.

miércoles, 2 de julio de 2014

Volvé

Volvé
aunque sea un día
para que yo te cuente
cómo es el mar
Volvé
aunque sea un rato
para poder mostrarte
cómo es cantar
y sentir que vuelo
mi voz ajena
mi cuerpo intuitivo
mis manos llenas
Volvé 
aunque sea un minuto
para mirarte
en tus ojos verdes
tus piedras preciosas
tus manos de arena
Volvé
a mirarme
y sonreír
como siempre
como nunca más
y a decirme en silencio
que nada vale una pena


viernes, 27 de junio de 2014

Punto


Papeles que se abren
para recibir mis palabras
ávidos y hambrientos
en lo silencioso de la noche
y para cerrar sus ojos
y guardarlas
hasta un lejano
y próximo instante
en el que sienta 
que no las recuerdo
y que sin ellas, 
incomprensiblemente,
me falte el aliento.