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jueves, 9 de mayo de 2013

Quiero


Quiero correr
y estrellarme contra vos
con un ruido fuerte fuerte
sentir el golpe
y fundirme en él
Quiero romper tu cáscara
con mis manos desnudas
morder cada pedazo 
molerlos 
y bañarlos de miel 
para enterrarlos
bajo mis pies
en la tierra 
oscura oscura
Quiero llegar a la pulpa
la suave materia que sos ahí
tocarla con mi piel
y sentir el calor
sacar un sol de ahí adentro
y ponerlo al lado del mío
Quiero abrir mis ojos
al estallido 
de una estrella
verla partir
para no extrañarla
nunca más
ni pertenecerle
Quiero desarmar el camino
borrar la huella
remover las pisadas
quitar las piedras 
que lo marcan
y correr y caerme
para levantarme
y caerme
y correr otra vez
Quiero gritar
y escucharme
que grites
y escucharte
sentir tu voz
que nunca escucho
por más que la presienta
Quiero verte bailar
sin cuerpo ni tiempo
como decía la cantante...
el músico
bajo la luna
con su luz en el pelo
tal y cómo eras entonces
Quiero la sombra
la luz
y el misterio
la claridad del medio
y abrir los ojos
justo ahí
para sentir
los tuyos abiertos
Quiero lo intenso
de sentir
que sos aun otro
y todavía
el mismo
y no entenderlo

martes, 7 de mayo de 2013

Tiempo que no cambiás


Insomnio
Desintento de entender
ni ya el pasado
ni siquiera el futuro
ni tan algo el presente

Marea
Tiempo que no cambiás
y me enseñás
a cambiar
para permanecer
en el movimiento

Olvido, recuerdo 
y espacio que se va abriendo
para que yo
camine en el medio

Mis pequeños pasos sin sueños
sin sueño

Marea de su aliento que me marea
y me adormece
en su silencio

Tiempo que no cambiás
y me enseñás
a cambiar

lunes, 22 de abril de 2013

La una y la otra



Sé que tus cielos se parecen entre sí
y que algunos días pintás colores,
que en lugar de buscar el sol
dejás que te encuentre
mirando las flores.

Sé que la lluvia te habla
y que poco te hastía,
no más que el gris 
con que dibujás tus días.

Sé que tu calma 
se llama cansancio,
tu cansancio duda
y tu duda soledad.

Sé que tenés deseo
ahí adormecido
contando las horas
para ver la luz,
y cerrás las ventanas
rindiéndote al sueño.

Y entonces te miro,
y entonces me miro
y ahí me pregunto
¿quién sos, dentro mío?

sábado, 6 de abril de 2013

Paseo por mí


Veo ciudad, veo calles y casas, veo bares y gente, siempre gente o no siempre.
Veo luces, del día, de la tarde y la mañana, las luces de la noche.
Veo que todas las luces pintan colores, y los colores cambian las luces.
Veo un auto que me lleva veloz, no tan rápido como para otros pero sí para mí. Baja la velocidad en mi mente, y me lleva a recorrer la ciudad. Pero pronto me canso del auto, porque no sé manejarlo. Y me bajo. Y camino.
Caminando veo un gato, y veo hojas, de árboles y de plantas. Quiero sentirme como una hoja, en el suelo, que ya cansada, de vuelta, no tiene miedo de ser pisada. Y acepta ser marrón.
Veo café, huelo café, tomo café.
Hablamos café.
Veo caminatas, imagino que camino, o camino. Camino por donde quiero, no solo por dónde me llevan mis tan terrenos pies. Camino por los lugares que imagino, saltando de uno a otro sin solución temporal de continuidad, aunque sí espacial.
Veo mis ojos leyendo y mis manos escribiendo. Escriben y escriben, tantas ideas, como cuando eran mis jóvenes manos. Y mis ojos leen, leen otras cosas, palabras, libros, de otros. Y leen mis propias palabras y se deleitan. Como entonces.
Veo mis fotos, las de mi cabeza y mis ojos y mi alma. Saco mis fotos, esas fotos que quisiera sacar, pero no están en la realidad, solo en los ojos de mi nuca y de mi melancolía.
Almaceno esas fotos, y les doy forma. Las archivo y las ordeno, para luego desordenarlas a mi gusto y releerlas. Les cambio los colores: lo que era rojo se convierte en amarillo, pero ahora en gris. Combino rojo y gris. Combino verde y violeta y me gusta. Curioso porque normalmente no me gusta combinar verde y violeta. Pero me gusta, ¿si?
Veo ramas en los árboles, y me pregunto una y mil veces más si la rama es el árbol, si el tronco es el árbol y si las hojas o las raíces son el árbol. Y vuelvo a dudar de que el árbol sea todo ello junto.
Pienso entonces en el hombre-mujer, como ser que define el cuerpo por sus partes, la persona por su cuerpo, el mundo alrededor por la persona.
Tantas partes de personas.
Veo sonidos, que normalmente son silencio. Veo el silencio, buscando tal vez un sonido que sé que no voy a encontrar.
Veo sol pero veo lluvia.
La lluvia se mete en mí, siempre. Está ahí, afuera y adentro. Como en el café L’Elephant, como todos mis recuerdos de París. Tantas veces París me atenazó la garganta, que creo que vive ahí, que siempre estuvo ahí. Incluso pienso que todo lo que vivo y viví, lo viví adentro además de afuera.
Recuerdo entonces el cuento que empezaba con “Esto parece Waterloo”, y veo un departamento con vidrios sucios, a la calle vacía y mojada, quinto piso por decir uno, con marcas imborrables de vino y café sobre la mesa, las colillas en los ceniceros, la ropa en el piso y las sábanas desordenadas sobre el colchón. Siempre el mismo departamento, podría variar el nivel de limpieza de los vidrios, o estar raramente vacíos los ceniceros. Tal vez hasta hay una cama, quién sabe. Pero siempre es el mismo departamento.
Y adentro suenan voces en el silencio. Y una música con un volumen un poco más bajo de lo que me gustaría. Hasta puedo caer en el cliché de una trompeta con sordina, por qué no, quién me lo impide.
Veo entonces agua, siempre está el agua. Como digo en la lluvia, pero también un río, los charcos, el sudor de una ventana en el invierno, mis propias lágrimas que andan su propio camino.
Agito el pelo, pero no hay viento. Soy larga como el invierno en el sur y también en el norte, a quién le importa.
Y descubro el entrechocar de los cuerpos, el sonido de la gente, los mudos, los sordos, y los ciegos. Algunos no tienen manos o piernas tal vez; pero lo que es peor, muchos no tienen siquiera piel. No pueden sentir porque no se acuerdan, o no les enseñaron. Pero no se acuerdan tampoco de que no tenían que enseñarles, que siempre pudieron saberlo. Y no sienten.
Trato de conectar, pienso que con las otras mentes. Pero finalmente me doy cuenta de que es con la mía. Mi mente ya está conectada, ahora le toca a mis sentidos, sino estará vacía. Recuerda, pero recuerda con los sentidos. E inclusive si quiere producir un pensamiento, siempre parte de los sentidos, no conoce otra manera. Entonces, ¿a qué estaba conectada?, empiezo a preguntarme. No lo estaba.
Y le doy el paso al recuerdo, tan maltratado, tanto desprecio que ha tenido.
Entra, camina, se expande. Y lo bienvengo.
Camino con él, y me voy hacia el presente. Pasado y futuro finalmente un lugar.
Y entro.

Buenos Aires
Miércoles 14 de Julio de 2004

domingo, 24 de marzo de 2013

Conmigo



No te sientas seguro
no seré yo tu solaz
yo no soy tu salvación
tu calma ni tu remanso

Seguridad se vuelve cárcel
solaz se vuelve olvido
salvación se hace reclamo
la calma se vuelve hastío
y el remanso se hace frío

No te asegures
ni te acomodes
no bajes la guardia
del todo, todavía
No te sientes con tu peso
muerto ahí en el piso

Levantá la voz
levantá la mano
levantá tu cuerpo
y vení conmigo

Con tu voz cantáte alas
con tu mano creá sonidos
con tu cuerpo amáme entera
y conmigo... sé conmigo




viernes, 22 de marzo de 2013

Que tal vez



Pienso, pienso y solo aturdo
con mi mente a mi emoción
no quiero dar los pasos
que me llevan al dolor

El frío está acá adentro
afuera salió el sol
las flores de la tarde
me recuerdan tu color

Me queda este vacío
esta rara sensación
de no tener abrigo
más que el de la canción

Entonces me imagino
que ya no te recuerdo
en tu más cruda presencia, 
que me salgo del camino
y aun si yo me pierdo
me alejo de tu ausencia

Y esta no es una balada
que sale del corazón
es tan solo una tonada
que tal vez será canción