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martes, 30 de diciembre de 2014

la vida misma

y dar un paso y mirar alrededor
y encontrar siempre a mano
un lugar donde sentarnos
a compartir un mate
unas palabras
el puente de nuestras miradas
mil sueños
el silencio
y a nosotros dos




lunes, 22 de diciembre de 2014

silencio


A veces el silencio es amigo
Como todos los amigos, a veces 
requiere silencio, a veces palabras

A veces el silencio es la montaña
que te toca escalar
alta, dura y sin compasión

A veces el silencio es una cama
donde dormir las penas 
hasta la salida del sol

A veces el silencio se hace camino
donde solo hay maleza
y no podés transitar

A veces es piedra dura
tapando la entrada de la cueva 
más sombría donde quisieras descansar

A veces es espera
espera
y más espera

A veces es la pluma
que escribe sin descanso
donde los sonidos se van

A veces el silencio anda suelto
esquivo
y otras se deja atrapar

A veces es un enemigo
emperrado, endurecido
e imposible de aceptar

A veces el silencio es la mirada
con la que decimos
lo que con los ojos no alcanza

Y a veces la mirada
es la mejor
amiga del silencio






martes, 16 de diciembre de 2014

los lugares

En el patio de la casa de mi infancia,
durante mi infancia,
frente a frente en una silla o en las baldosas tibias después del sol.
Sentados lado a lado en la banqueta del piano,
buscando excusas.
Bajo los árboles del huerto en el campo de mis tíos,
o bajo el molino de viento afuera de la cocina,
o bajo el gigantesco nogal que era sólo mío.
Al borde de la pileta en la casita de verano,
los pies de ambos colgando en el agua fría,
tocándonos los dedos con timidez.
En dos pupitres contiguos,
mirándonos de reojo, escapando de la mirada de la maestra.
Sobre las vías abandonadas de un tren,
mirando el humo de las chimeneas jugar con el ocaso.
Jugando entre las olas, 
donde parece que no hay nadie más, aunque haya gente.
En un médano muy alto, 
con arena entre las manos y el mundo a nuestros pies.
En el asiento de atrás de un auto,
yéndonos de viaje con los padres de alguno.
En un puente sobre un río, de paso,
en una ciudad extraña a los dos.
En una plaza, dos hamacas,
y entre nosotros la vibración.
En el asiento de adelante del auto,
uno maneja, el otro acompaña.
En un bar con una cerveza,
las manos inquietas interrumpiendo.
En un bar lleno de gente,
y la banda tocando en el escenario.
En un baño de ese bar, 
o de otro, o de otro más.
En mi balcón, cayendo la tarde,
el tren comentando nuestro intercambio.
En un hueco húmedo del bosque, 
de mañana.
En la cocina, más tarde esa mañana.
En el banco de la galería,
con nuestro mate dulzón.
Otra vez en la playa, 
de caminata y otra vez
los pies en el agua.

En tu piel, en mi piel,
en nuestros cuerpos y almas.
En nuestra cama.
De noche, de tarde, de todas las horas.

Todos los lugares
o sólo algunos
dónde tendría con vos
una charla que no se atreva
a ser cortada.


miércoles, 10 de diciembre de 2014

Allá


Estoy en la ciudad.
Todo me hace sentir extranjera.
Pero hay algo que me habla:
el ruido de un tren.
El ruido del tren que pasa y se va
me lleva a casa.
Y a vos.
Que son una sola cosa.