La mano abierta

Tiempo de soltar de la mano al dolor.
Tiempo de desarmar más estructuras.
Tiempo de desatar más nudos.
Tiempo de dejar ir pizcas de pasado que ahí van a quedar.
Tiempo de entender los tiempos...
Tiempo de entregar aun más, a riesgo tal vez de que no sea tomado. 
Pero a riesgo también de sentirse más liviano y en paz.
Sabiendo que lo que se entrega en definitiva, no es de uno. 
Ni siquiera del destinatario. Tal vez sólo del universo.
Y así seguir enriqueciendo el corazón.

Comentarios

  1. Paso y leo ... hoy aparte dejo saludos... Sergio

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  2. ¡Muchas gracias! Qué lindo es cuando dejan un comentario...

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  3. yo paso varias veces a ver que hay por estos lares, pero no escribo casi nunca... voy a dejarte algun mensajito más seguido para dejar constancia de mi visita!!!! jaja
    Abrazos. Sergio
    Desde ya que siempre es gratificante pasar por acá...

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