Supuestos


(Escribió aquella vez la lapicera frente a la ventana, sobre el parquet, entreverada en la soledad de la ciudad que se come los sonidos de la lapicera que escribe.)

Se supone que no estaba mirándote,
se supone que miraba más allá
de tus ojos esa noche,
y que no era consciente de mi piel en tu mirada.

Se supone como tantas cosas,
como que el agua no debería correr tan fácilmente,
como que un día ya no te vas a ir de acá,
como que no debería pensar en lo que pienso.
Como se supone que nadie es de nadie,
como se supone que nos conocemos
a nosotros desde siempre;
como se supone que no dudo cuando dudo,
que no temo cuando me muero,
que tenemos solo algo en común como casi todos,
que estamos solos,
que amamos y nos aman,
que no sabemos lo que queremos.
Y todo eso...

Se supone que no estaba mirándote,
y que no veía mi piel en tus ojos,
así como todo esto se supone.

Pero yo sí te miraba.


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