Los colores no existen por separado. No puede haber sólo blanco, sólo negro. Y por lo tanto, tampoco puede haber sólo blanco Y negro. Todo es UNO. Hay una unidad detrás de todo. O subyacente, o envolviendo todo. El silencio y la palabra, tampoco existen. Son sólo ocasiones con que se pintan los movimientos de ese todo. Palabra y silencio son UNO. Por eso tampoco elegimos a nuestro antojo cómo y cuándo utilizarlos. A veces sucede que un grupo de palabras torpes equivale a un silencio que se nos escapa. Y a veces a la inversa, un silencio espeso y obstinado es un cúmulo de palabras que tienen miedo de ser. (Como si algo pudiera dejar de SER, solo por tener miedo…) Escuchando en silencio aparece el sonido. Y creando sonido damos lugar al silencio. Mirar a los ojos es hablar. Con o sin palabras que lo acompañen. Y por eso da miedo. Vértigo de conocer lo que hay detrás de los ojos del otro. Vértigo de saberlo. De tener que hacernos cargo de que lo sabemos. De darnos cuenta ...